Aquellos que alguna vez vimos jugar a Jimmy Connors, Ivan Lendl o Pete Sampras habremos reconocido el día de hoy ese momento en el cual algo cambia en la cima del tennis mundial.Roger Federer es un grande, tal vez el más grande tenista de todos los tiempos.
Dueño de cuanto record se quiera inventar, dueño de un tenis exquisito y elegante, dueño de una personalidad dentro y fuera de la cancha que lo hace ser respetado por el público de todo el planeta y por sus rivales.
Es el número uno del ranking de la ATP y es probable que lo siga siendo por muchas semanas más.
Y por todo eso, si bien no pude evitar derramar unas lágrimas emocionadas, la victoria de Juan Martín del Potro, 20 años, Argentino, nuevamente número 5 del ranking de la ATP, generó un poco de tristeza.

Verlo a Federer molesto, errando lo que no suele errar, sonriendo en la ceremonia de premiación solamente para cumplir educadamente un rito, sólo pudo hacer resaltar que un cambio de guardia se está produciendo.
Es pronto aún para saber quién será su sucesor como rey del tennis, si es que lo habrá, o si el trono será ocupado de a ratos por los nuevos aspirantes, jóvenes como Del Potro, el serbio Djokovic o el escocés Murray.
Pero hoy quedó claro que Roger Federer comienza a despedirse de sus días de gloria, de uno de los reinados más largos que ha visto el mundo del tennis moderno.
Por eso nuestra alegría como latinos por el triunfo de Del Potro.
Y una pequeña tristeza de saber, como decía Neruda que nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Comienza a despedirse el rey. Viva el Rey!








Estuvimos buscando sin suerte la imagen de la sonrisa de Murray, Verdasco, Del Potro, Tsonga, Monfils y, obviamente, la de Roger Federer.











