Wimbledon está en el fin de Londres, casi en el fin del mundo. La gente se aloja donde puede y malamente. La elite de los tenistas ha decidido en los últimos años alquilar casas cerca de las pistas, por comodidad. Nadal y Feliciano lo hicieron así en las dos últimas temporadas, la primera juntos y la segunda por separado. Las Williams hacen lo mismo, entre otras cosas porque son multitud. Y luego está Federer, que espera a ver dónde van los demás para alojarse lo más lejos posible, no por nada, sino para estar solo y concentrado.
Pero la mayoría de los tenistas van a los hoteles oficiales de donde salen navettes (coches de la organización) que les llevan a las pistas. Hay otro grupo, numeroso, de tenistas que utilizan otro sistema: se van a los hoteles cercanos a los oficiales para estar cerca de las navettes, pero pagando menos. Son alojamientos de medio pelo, café acuoso, tostadas renegridas y suelos de madera que crujen hasta el infinito. Son juniors, doblistas, tenistas de tercera fila que no tienen dinero para ir a los Millenium o a los Ibis.
Tenistas de postín que cogen el dinero y corren... al hotel de al lado para ahorrarse un buen montón de libras
En las últimas temporadas aparecieron por dichos hoteles gente como Kiefer, tan siniestro como siempre, Tomás Berdych o su novia, Safarova. Este año los que han aparecido son Karol Beck o la misma Radwanska. No son cualquiera. Kiefer es ahora el número 35 del ranking, pero ha llegado a ser número 4 y generalmente es un top veinte cercano al diez. De Berdych ni digamos, es top 20, el 20 concretamente, y ha llegado a ser noveno.
¿Qué hacen en esos hoteles si tienen dinero para dar y tomar? Cuando se accede a un Grand Slam la organización concede a los jugadores el dinero suficiente para alojarse en el mejor hotel de la ciudad, un montante importante. Pero algunos jugadores toman el dinero y corren... al hotel de al lado, que es tres veces más barato y se guardan el resto.
Más curioso resulta el caso que se cuenta de los argentinos. Se dice que hace años tres de ellos, y no del montón, sino Gaudio, Coria y Zabaleta, no sólo se fueron a un hotel de segunda, sino que se metieron los tres en la misma habitación para ahorrar el máximo. O son muy modestos o es que tienen, todos ellos, telarañas en los bolsillos y en las raquetas.
Fuente: diario ABC
Pero la mayoría de los tenistas van a los hoteles oficiales de donde salen navettes (coches de la organización) que les llevan a las pistas. Hay otro grupo, numeroso, de tenistas que utilizan otro sistema: se van a los hoteles cercanos a los oficiales para estar cerca de las navettes, pero pagando menos. Son alojamientos de medio pelo, café acuoso, tostadas renegridas y suelos de madera que crujen hasta el infinito. Son juniors, doblistas, tenistas de tercera fila que no tienen dinero para ir a los Millenium o a los Ibis.
Tenistas de postín que cogen el dinero y corren... al hotel de al lado para ahorrarse un buen montón de libras
En las últimas temporadas aparecieron por dichos hoteles gente como Kiefer, tan siniestro como siempre, Tomás Berdych o su novia, Safarova. Este año los que han aparecido son Karol Beck o la misma Radwanska. No son cualquiera. Kiefer es ahora el número 35 del ranking, pero ha llegado a ser número 4 y generalmente es un top veinte cercano al diez. De Berdych ni digamos, es top 20, el 20 concretamente, y ha llegado a ser noveno.
¿Qué hacen en esos hoteles si tienen dinero para dar y tomar? Cuando se accede a un Grand Slam la organización concede a los jugadores el dinero suficiente para alojarse en el mejor hotel de la ciudad, un montante importante. Pero algunos jugadores toman el dinero y corren... al hotel de al lado, que es tres veces más barato y se guardan el resto.
Más curioso resulta el caso que se cuenta de los argentinos. Se dice que hace años tres de ellos, y no del montón, sino Gaudio, Coria y Zabaleta, no sólo se fueron a un hotel de segunda, sino que se metieron los tres en la misma habitación para ahorrar el máximo. O son muy modestos o es que tienen, todos ellos, telarañas en los bolsillos y en las raquetas.



